No busca sustituir al equipo, imponer una plataforma única ni automatizar decisiones sin supervisión. Se adapta a las herramientas existentes y mantiene la responsabilidad humana en decisiones, compromisos y riesgos.
El objetivo no es añadir una capa de tecnología, sino convertir un problema comercial concreto en un sistema de trabajo que pueda probarse, medirse y gobernarse.
Proceso claro, información autorizada, controles definidos y evidencia suficiente para decidir el siguiente paso.
